¡Ha Resucitado! ¡Realmente ha resucitado! No solo hace 2000 años, sino que el Señor Resucitado está con nosotros hoy y siempre. Que nuestra esperanza esté en Cristo Jesús, quien venció el pecado y la muerte. Que nuestra tristeza se convierta en alegría, asi como la de María Magdalena, que lloró ante la tumba vacía hasta que encontró al Señor resucitado. Esa es mi oración para todos ustedes: que todos encontremos al Señor Resucitado en nuestras vidas; que nuestras vidas reflejen la alegría de la Pascua; y que las almas que encontremos conozcan a Jesús a través de nosotros. Ahora no es tiempo de temer, porque la oscuridad ha dado paso a la luz. ¡Cristo es nuestra luz, y nosotros somos la luz de Cristo! Vayan y hagan discípulos, siendo instrumentos de la gracia de Dios para la conversión de las almas. ¡Felices Pascuas!