Todo lo que tenemos es un regalo de Dios. Nuestras vidas, nuestras familias, nuestros talentos, nuestro trabajo… nada de esto proviene únicamente de nosotros. Nos lo ha confiado un Padre amoroso y generoso. Cuando empezamos a ver nuestras vidas de esta manera, como un regalo en lugar de una posesión, cambia nuestra forma de actuar. La gratitud se convierte en el fundamento de todo lo que hacemo