Todo lo que tenemos es un regalo de Dios. Nuestras vidas, nuestras familias, nuestros talentos, nuestro trabajo… nada de esto proviene únicamente de nosotros. Nos lo ha confiado un Padre amoroso y generoso. Cuando empezamos a ver nuestras vidas de esta manera, como un regalo en lugar de una posesión, cambia nuestra forma de actuar. La gratitud se convierte en el fundamento de todo lo que hacemo
De vez en cuando me preguntan: "¿Está bien estar inscrito en dos parroquias?". Mi respuesta es sencilla: no. Estamos llamados a comprometernos plena y completamente con una sola parroquia: aquella a la que llamamos nuestro hogar.
Mi oración es que cada uno de nosotros reconozca el don que es nuestra parroquia y que crezcamos cada vez más unidos en nuestro compromiso con ella. Apropiarnos de nuestra parroquia es importante. Pueden contar conmigo para ser el mejor padre espiritual que pueda ser. ¿Puedo contar con ustedes para ayudar a crear un ambiente que facilite un encuentro con Jesucristo?