De vez en cuando me preguntan: "¿Está bien estar inscrito en dos parroquias?". Mi respuesta es sencilla: no. Estamos llamados a comprometernos plena y completamente con una sola parroquia: aquella a la que llamamos nuestro hogar.
Mi oración es que cada uno de nosotros reconozca el don que es nuestra parroquia y que crezcamos cada vez más unidos en nuestro compromiso con ella. Apropiarnos de nuestra parroquia es importante. Pueden contar conmigo para ser el mejor padre espiritual que pueda ser. ¿Puedo contar con ustedes para ayudar a crear un ambiente que facilite un encuentro con Jesucristo?